MOTIVACIÓN

Nos encontramos en el sexto día de cuarentena y lo único que se escucha procedente de las calles es un grito por una ventana: "¡Me aburro!".

Creo que nadie imaginó tener que vivir una situación así, teniendo la edad que se tenga. Son momentos muy duros pero no imposibles de afrontar. ¿Alguien se ha parado a pensar en la cantidad de personas que, en una situación normal, se tienen que quedar encerrados en sus casas por problemas de salud? Todos esos cientos de pacientes trasplantados que deben permanecer sin salir a ambientes públicos por su delicada situación. Todas aquellas víctimas con problemas mentales tales como trastornos depresivos o agorafobias, que luchan constantemente por superar ciertas situaciones para conseguir, al fin, salir. Todos aquellos individuos de la tercera edad que, por estragos físicos, neurológicos o psicológicos, no son capaces de salir al exterior y permanecen en sus hogares, quizás en solitario y sin una sola visita. 

Todos estos tipos de personas, un día u otro, son capaces de hacer su máximo esfuerzo por no quedarse encerrados más tiempo, entonces, ¿por qué nosotros no íbamos a lograr salir de esta situación y volver a respirar aire puro? 

Obviamente sí. Claro que somos capaces. Una de las cosas más importantes para lograrlo es apoyarte en los tuyos y mantener la mente constantemente distraída. Pero, sobre todo, ser responsable de tus actos y quedarte en casa, los demás no tienen por qué pagar las consecuencias de tus actos. El personal sanitario no tiene por qué correr riesgos que se podían haber evitado si tú hubieras sido más sensato. 

Aprovecha para quedarte en casa con tu gente, para conocerla aún más. Lee ese libro que tanto tiempo lleva en la estantería sin ser tocado, haz deporte para sentirte mejor emocionalmente y olvidarte por un momento de la situación que estás padeciendo, mira esa película que llevas meses diciendo que le tienes ganas, rebusca por los cajones para encontrar aquel juego de mesa que tenías y que ya no recordabas para jugar con tu familia/pareja..., haz esa videollamada con tus abuelos para que sean conscientes de que en situaciones duras nunca te olvidas de ellos y, al mismo tiempo, no los pones en riesgo yendo a visitarlos. Pero, sobre todo, respira aire fresco por la ventana.

Recuerda, en esta situación y en cualquier otra que el aburrimiento sea el tema central de tu mente, trata de evitarlo como sea. Porque el aburrimiento no es más que el taller del diablo. 
¡Vive! pero en tu casa. 

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